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LIBROS
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Negocios
poco claros con la obra de Anne McCaffrey.
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Redacción de Samizdat |
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| JUICIO POR LOS DERECHOS DE PERN |
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Jay A. Katz, un abogado
que representa a la escritora de ciencia-ficción Anne McCaffrey, aseguró
en un reportaje que la autora de la serie de los Dragoneros de Pern
ha iniciado acciones legales contra un curtiembrero llamado Steve Austin,
por un tema de derechos. «El señor Austin presentó un escrito en las
cortes de Michigan, después de presentarle una queja y reclamo a McCaffrey
en la Dragon-Con de Atlanta», dijo Katz. «Pero el caso fue
desechado por una cuestión de jurisdicción.» En un reportaje, por
su parte, Austin declaró: «Actualmente no hay ningún juicio en marcha,
pero tengo la opción de volver a insistir sobre el tema en Atlanta y,
si se vuelven a meter conmigo, lo voy a hacer.» El caso en cuestión es
porque Austin supuestamente habría infringido los derechos de autor de
McCaffrey al utilizar para sus prendas de cuero los diseños de The Dragonlover's
Guide to Pern, una colección de ilustraciones basadas en el
mundo de las novelas de Pern. Austin fue acusado de crear prendas derivadas
de los dibujos antes mencionados y venderlas a través de Internet. De
acuerdo con el abogado Katz, Austin le escribió a McCaffrey en 1995, con
la intención de obtener los derechos para sus creaciones, «y fue derivado
a Bill Fawcett, dueño de los derechos del libro. Hasta ahora, no hay indicios
de que Austin esté autorizado para vender sus prendas en Internet u otro
medio comercial, más allá del limitado espacio de las convenciones de
aficionados.» Por su parte, Austin ve las cosas de manera diferente:
«Tuve conversaciones con Bill Fawcett y acordé una licencia para utilizar
el arte del libro como inspiración para mis prendas. La única limitación
era que no debía fabricar más de cien piezas de cada prenda, pero que
si hacía algunas variantes, podía volver a fabricar otro centenar de ítems.
Nunca hubo una limitación respecto de dónde debía o no vender la ropa.
Ellos sabían que en el momento en que cerramos el trato, yo estaba vendiendo
la ropa a través de Internet y que, mientras vendía en las convenciones,
la mayoría de los ítems también serían comercializados por ese medio.» Austin admite que no tiene nada por escrito. «Le mandé una carta
a Bill Fawcett confirmando todo lo que habíamos conversado por teléfono.
Y me sugirió que le enviara un cheque por un dólar para formalizar el
acuerdo, cosa que hice. Nunca recibí nada por escrito de su parte, pero
él endosó y depositó el cheque con lo que, de acuerdo con los abogados
que consulté, alcanza para formalizar el contrato.» Katz, el abogado de la escritora, dice que en 2001 «McCaffrey
descubrió a través de una empresa que había adquirido los derechos del
merchandise de Pern que Austin estaba vendiendo este tipo de productos.
Ella le pidió a Austin que desistiera, pero él se negó, alegando que tenía
una licencia otorgada por el señor Fawcett.» Nuevamente, la versión de Austin es algo diferente, y dice que en
2001 fue contactado por Alec Johnson, el agente de negocios de McCaffrey
de ese momento. «En aquel entonces él estaba tratando de negociar la
realización de una película y la fabricación de merchandising relacionado
con los libros de Pern. Las compañías que se dedican a esto siempre
quieren tener derechos exclusivos, pero eligieron no incluirme ni incluir
mi licencia con Fawcett en el negocio. Cuando la compañía de merchandising
supo de mí, fueron a ver a Alec, que a su vez se puso en contacto conmigo
y me dijo que no tenía ningún derecho de hacer lo que estaba haciencdo,
y que si no paraba, me iban a meter un juicio de seis cifras. Tuve un
intercambio de mails con Alec, donde le expliqué mi trato con Fawcett,
pero su respuesta fue ‘No me interesa’.» Katz dice que Austin
está equivocado. «El señor Austin está infringiendo el copyright de
la señora McCaffrey utilizando elementos de las novelas de Pern que están
representados en el libro The Dragonlover's Guide to Pern.» Por su parte,
Austin –que sigue con su negocio, en Internet y en las convenciones–,
siente que las cosas son de otra manera: «Yo no estoy lesionando los
derechos de Anne McCaffrey porque hice un trato con Bill Fawcett, y voy
a llegar hasta las últimas consecuencias con esto. Si hubieran querido
portarse como corresponde, deberían haber comprado todo mi stock de prendas
de cuero, haberme dado una mención de honor en la web de Pern y
todo hubiera quedado en buenos términos.» |
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