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ARTÍCULO
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Episodio
III: spoilers no aptos para fanáticos.
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Horacio |
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| EL APOGEO DEL LADO OSCURO |
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El próximo 19 de mayo se estrena en Argentina -y en todo el mundo- La venganza de los Sith, última entrega de la segunda trilogía del universo Star Wars. A propósito de este hecho les ofrecemos una nota con muchos adelantos no aptos para aficionados fanáticos, y unas pocas reflexiones sobre esta manifestación de la cultura pop. |
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Con
Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith la saga creada por
George Lucas en las postrimerías de los años ’70 llega su fin o, por lo
menos, al final de la nueva trilogía que plantea la precuela a todo lo
visto entre 1977 y 1983. Pese
a que los aficionados pueden no estar de acuerdo, La
amenaza fantasma y El ataque
de los clones realmente no colmaron las expectativas, y si bien puede
decirse que son funcionales en la historia y aportan elementos importantes,
en realidad es esta definición la que todos realmente esperaban: la película
que muestra con lujo de detalles la conversión del Jedi Anakin Skywalker
en el cruel Darth Vader, mano derecha y ejecutor del Emperador Palpatine. En
una entrega anterior dimos algunos detalles que el propio Lucas había
aportado a poco de estrenarse su primera película de la saga galáctica,
detalles que tenían que ver con el aspecto físico de Darth Vader y que
explicaban, de alguna manera, su ominosa vestimenta negra, su voz distorsionada
y su clásica respiración asistida. En el Episodio III asistiremos a una
explicación mucho más detallada de todo esto, y podremos vislumbrar las
motivaciones últimas de Anakin en su larga marcha hacia el Lado Oscuro
de la Fuerza. George
Lucas es un admirador y discípulo del psicólogo norteamericano Joseph
Campbell, el autor del famoso El héroe de las mil caras, que sostiene
la recurrencia de determinados temas en todas las mitologías creadas por
el hombre. Uno de esos temas es el denominado «camino del héroe», es decir,
el periplo que en todos los mitos recorre el protagonista para finalmente
redondear su tarea heroica y abandonar definitivamente las características
de ser humano común, para ascender al olimpo
de lo suprahumano. El propio Lucas, en un reportaje realizado poco después
del estreno del Episodio I, hablaba de estos conceptos y resumía que su
saga galáctica tenía un hilo conductor en el que el hijo finalmente redimía
a su padre, tal como se vio en las tres primeras entregas de Star Wars. Más de veinte años después, el director decidió contar
la peripecia de Anakin, ese padre redimido que comenzara como un niño
inocente en La amenaza fantasma. Anakin
es un héroe impar, malformado desde el principio dentro de los parámetros
elegidos por Lucas como sustento teórico de su saga. Anakin no tiene padre,
ha sido concebido casi podríamos decir por el «Espíritu Santo», y su padre
ni siquiera puede ser concebido como «ausencia» porque nunca ha existido.
Anakin es el hijo de la Fuerza, ese campo imaginado por Lucas que rodea
a todas las cosas vivas y que interactúa con ellas. De esta manera, la
Fuerza está mucho más cerca del creador indiferente imaginado por Aristóteles
que del Dios construido por Santo Tomás a partir de los razonamientos
del filósofo griego. Este
creador indiferente es modificado por el uso que sus criaturas hagan de
él. Eligiendo el camino difícil, el camino del amor podríamos decir, se
llega a la sabiduría que detenta Yoda, a la capacidad de utilizar el potencial
de la Fuerza de manera benéfica, sin ira y con una especie de desapego
muy similar al que plantea el budismo. Por el contrario, el camino fácil
hacia el poder y hacia el manejo de la Fuerza es el Lado Oscuro. La ira,
el odio y los miedos humanos son los condimientos necesarios para que
el Sith (especie de Jedi renegado) controle la Fuerza y obtenga mucho
más poder en un lapso de tiempo significativamente menor. Es
aquí donde encuentran su mayor justificación los Episodios I y II. Dichas
películas nos muestran cómo van construyéndose los temores de Anakin,
desde el pequeño de diez años que deja a su madre en Tatooine con la promesa
de volver y liberarla de su esclavitud -y que cuando finalmente regresa
la encuentra moribunda y deja fluir su incontenible ira-, hasta el joven
que se enamora de Padmé Amidala, que romperá sus votos de Caballero Jedi
para desposarla y que en el Episodio III entreverá el trágico destino
de su amor e intentará revelarse contra el mismo. Se puede decir que las
películas no están logradas en el tono aventurero de la primera saga,
pero no puede reprocharse la exactitud casi matemática con que Lucas nos
guía a través de la tragedia en gestación, la coherencia de todos los
hechos que se acumulan en este drama hasta arribar al desenlace que todos
ya conocen pero que quieren conocer en profundidad. Eso es, precisamente,
lo que define al Episodio III.
Adelantos no aptos para fanáticos La venganza de los Sith se ubica temporalmente en el final de las Guerras Clon,
mientras se desarrollan enormes batallas a lo largo y ancho de la galaxia.
Una de esas batallas abre la película y se desarrolla en los cielos de
Coruscant, capital de la República y sede del Consejo Jedi. El hasta entonces
canciller supremo Palpatine es tomado como rehén por el General Grievous,
líder de los separatistas, que según los creadores de la saga es una especie
de anticipo de lo que finalmente será Vader: una mezcla de ser viviente
y una multitud de máquinas que le permiten vivir. La misión de Obi-Wan
Kenobi y de Anakin Skywalker será la de rescatar a Palpatine de las garras
de Grievous y acabar definitivamente con la amenza que dicho general representa. Los
momentos de intimidad compartidos por Anakin y Palpatine le permitirán
al futuro Emperador -cuya verdadera identidad es la de Darth Sidious,
el titiritero detrás de todas las maquinaciones que se han venido presentando
en las precuelas- trabajar sobre los temores y las angustias que atenazan
el corazón del joven Jedi. Palpatine le revelerá a Anakin el otro lado
de la Fuerza, el que le está prohibido por la orden caballeresca a la
que pertenece, pero también el que es capaz de otorgarle poderes más allá
de su imaginación y, en la concepción ingenua del joven, el que le hará
capaz de prevenir los dolores y los miedos que son una constante en su
vida: el destino trágico de sus seres amados. Uno
de los momentos culminantes de la película está dedicado a escenificar
detalladamente el duelo que sostienen Obi-Wan Kenobi y el ya transformado
Anakin, en el planeta vocánico de Mustafar. Según los responsables del
film, se trata de una de las escenas más espectaculares de toda la cinta. Obi-Wan
mantendrá otro duelo de proporciones, previo a su enfrentamiento con Anakin.
En él batirá al general Grievous, quien acostumbra coleccionar los sables
láser de los Jedi que ha asesinado y que utilizará cuatro de ellos para
enfrentar al maestro de Anakin. La
situación política irá enrareciéndose. Aparecerá en escena el senador
Bail Organa, de Alderann, quien posteriormente le otorgará un hogar a
la princesa Leia. Finalmente, se dictará la Orden
66, y todos los soldados clon de la República -denominados Shock
Troopers en este tramo de la historia- comenzarán a combatir y asesinar
a los Jedi. A esta altura, Anakin está convencido del poder del Lado Oscuro
y se ha transformado en un militante del mismo. En el camino intentará,
sin éxito, convencer a Padmé de la posibilidad de vencer entre ambos a
Palpatine y gobernar la galaxia como marido y mujer. La
película es oscura y mucho más penosa que El
Imperio contraataca: Anakin, ya devenido Darth Vader, irrumpe al frente
de un escuadrón de tropas imperiales en el recinto del Consejo Jedi, para
ejecutar la Orden 66, y encuentra
al grupo de pequeños que fueron vistos en el Episodio II entrenándose
en las habilidades de los Caballeros Jedi. En una de las escenas más impactantes
de todo el film, los niños le preguntan a Anakin qué deben hacer y como
respuesta, Vader enciende su sable. En el cuadro que sigue veremos a Yoda
caminando entre los cuerpos sin vida de sus otrora principiantes y discípulos. También
habrá un duelo en las instalaciones del Senado, que involucra a Yoda y
a Palpatine, justo antes de que el pequeño maestro de Caballeros Jedi
decida partir al exilio y al olvido, a estudiar los caminos de la Fuerza
que le permitan comunicarse con los miembros de la Orden ya desaparecidos
de este plano de existencia. Yoda asegura que viene realizando tal proeza
con el aguerrido Qui-Gon Jinn. Por
su parte, Obi-Wan Kenobi decide enfrentar a su una vez prometedor discípulo,
en el que es el mejor duelo de toda la pelìcula. Finalmente derrotará
a Vader, le cortará las piernas y un brazo, y lo dejará moribundo, quemándose
vivo y a merced de un río de lava, mientras el incipiente villano pronuncia
una serie de improperios en contra de su antiguo maestro y de los Jedi
en general. Son los prolegómenos y la explicación de la armadura negra
que será característica de Vader en los Episodios siguientes y que ya
es presentada en el transcurso de este film. Los
últimos quince minutos de la película son utilizados por Lucas para atar
todos los cabos sueltos y establecer una fuerte ligazón entre las dos
trilogías ahora completas. C3P-O
y R2D2 son entregados al capitán Antilles, quien ordena que sus memorias
sean borradas. Los mellizos Luke y Leia -que causan la muerte de su madre
al nacer, tal como fuera entrevisto por Anakin en el comienzo de la pleícula-
son separados. Leia es entregada al senador Bail Organa, uno de los animadores
de la oposición al despotismo de Palpatine. En tanto, Luke es llevado
por Obi-Wan a Tatooine, y entregado a Owen y Beru, sus tíos, antes de
partir él también a su propio exilio. En otra escena para atesorar, Owen,
con Luke en sus brazos, permanece observando el desierto a la luz de los
soles del planeta, en perfecta simetría con la escena que en el Episodio
IV nos muestra al joven Luke haciendo exactamente lo mismo. Vader
y el ahora Emperador Palpatine se muestran de pié detrás de un joven Moff
Tarkin (el personaje de Peter Cushing en el Episodio IV), en el puente
de mando de un Star Destroyer,
observando las primeras etapas de construcción de la futura Estrella de la Muerte. Estos
y otros muchos momentos ofrecen un adecuado marco de conclusión al Episodio
III y un inequívoco lazo entre el final de las precuelas y el inicio de
las películas que lanzaron a la fama a George Lucas y que han fascinado
a millones de espectadores desde hace casi 30 años. No es poca cosa.
Lo que vendrá Por
supuesto que esto no puede quedar así. En ocasión del estreno del Episodio
I fue el mismísimo Steven Spielberg quien sostuvo que Lucas siempre dijo
que la saga completa de Star Wars se componía de nueve episodios.
Ha habido desmentidas al respecto pero lo cierto es que a veces una vida
no alcanza para hacer todo lo que uno desea, lo cual parece ser el caso. Pese
a todo, hay proyectos y promesas que van a encender a más de un aficionado.
Por un lado, quienes hayan visto la última versión remasterizada de la
saga original habrán podido observar que en el Episodio VI, El
regreso del Jedi, el personaje redimido de Anakin Skywalker, en versión
fantasmal y junto a Obi-Wan y Yoda, es representado por Hayden Christensen,
el actor que dio carnadura al Anakin Skywalker de los Episodios II y III,
lo cual marca de alguna manera la necesidad de ver, ahora sí, la saga
completa y los detalles incorporados. Asimismo,
en la versión en DVD de este último capítulo de la segunda trilogía, Lucas
ha prometido, entre otras cosas, la inclusión de una escena en Dagobah,
planeta de exilio elegido por Yoda, que no está presente en la versión
que se estrenará en los cines. Es muy posible que se editen las seis películas,
completas y con adicionales, en una única colección de DVD en poco tiempo
más, que será seguramente la «historia oficial» de los aficionados más
fanáticos. Esta serie incluiría un séptimo disco con todas las escenas
borradas de la primera trilogía. Finalmente,
en un reportaje otorgado a la revista Time,
en su edición del 9 de mayo, Lucas ha afirmado que su carrera continuará
con algunos films mucho más personales y menos mainstream,
y que su intención es, además, dedicarse a la televisión, un medio que
considera menos opresivo que el cine. Entre los proyectos de TV relacionados
con Star Wars figuran dos series.
En primer término, la continuación de los capítulos animados ubicados
en los tiempos de las Guerras Clon, que en Argentina han sido emitidos
por Cartoon Network. En segundo lugar, Lucas
planea una serie televisiva con personajes humanos, con 100 episodios
de una hora de duración cada uno, que estaría centrada en las aventuras
de uno de los personajes secundarios de la saga y que temporalmente se
ubicaría entre el final de La venganza
de los Sith y el principio de Una
nueva esperanza -más conocida como La
guerra de las galaxias por los legos-. Aún no ha trascendido cuál
sería el personaje elegido, pero uno puede fantasear con las aventuras
de Han Solo y Chewie, carismáticos por derecho propio y seguramente muy
efectivos a la hora de atraer al público de la saga a la pantalla chica.
Lucas planea escribir y dirigir la primera temporada de la serie. Los
proyectos no terminan allí. Hay en marcha una novela gráfica (historieta)
con los eventos de La venganza de los Sith y Lucasfilm está trabajando conjuntamente
con Disney para una actualización
del parque temático Star Tours
en no mucho tiempo más.
Un fenómeno que no se acaba A
la fecha, la franquicia de Star
Wars lleva facturados unos nueve mil millones de dólares, lo que bien
justifica la inversión de 95 millones de la misma moneda sólo para tareas
de copiado y marketing de la última película, cifra que casi iguala los 115 millones
de costo de producción que tuvo. A
partir de hoy se comienzan a vender las entradas para una avant
première en nuestro país, y las colas de los fanáticos que quieren
estar presentes ya habían comenzado en el día de ayer. Es
evidente más allá de toda duda que Star
Wars se ha transformado en un mito de los tiempos modernos. Incluso,
las enseñanzas de los Jedi se han convertido en una religión oficializada
en los Estados Unidos e innumerables películas y medios relacionados con
la cultura popular permanentemente parodian u homenajean la creación de
George Lucas. En
numerosos reportajes el director ha deslizado que su intención fue la
de aportar una mitología coherente y sana a las generaciones jóvenes,
un conjunto de ideas que propicien valores tales como la amistad y la
lealtad en un mundo cada día más descreído. Más allá de que se puedan
discutir muchas cosas de las películas, de su calidad o de la verdadera
capacidad de plasmar dichas ideas que se ha logrado, lo cierto es que
el objetivo es loable. Y
no menos cierto resulta que Star
Wars ha ganado un lugar de privilegio en la cultura pop
de nuestros días. Prácticamente nadie ha sido indiferente al fenómeno,
y sus convenciones, sus formas y su mensaje han llegado, de una manera
u otra, a una multitud de personas en todo el planeta. Sólo por ese hecho,
nobleza obliga, hay que sacarse el sombrero ante este personaje que hace
de su reclusión y su no exposición mediática casi una religión. El que
habla es el mensaje de sus películas, de su saga de toda la vida, y en
el fondo y más allá de todo, es un mensaje humanista, que destaca lo bueno
de la criatura humana y que sostiene la posibilidad de redención de los
hombres por sobre todas las cosas. No es algo para despreciar. |
Darth Vader: el color de la maldad.
Palpatine comienza a indoctrinar a Anakin Skywalker.
La batalla sobre Coruscant es uno de los momentos memorables del Episodio III.
El general Grievous enfrenta a Obi-Wan Kenobi portando cuatro sables láser.
La historia de amor entre Anakin y Padmé se complica con el embarazo de la princesa.
Los temores de Anakin lo llevan a iniciar la senda que desemboca en el Lado Oscuro de la Fuerza.
El cambio operado en Anakin Skywalker no pasa desapercibido para su esposa, Padmé Amidala.
Anakin Skywalker ha muerto definitivamente.
Obi-Wan Kenobi conoce el conflicto interno de su antiguo discípulo y decide confrontarlo.
Se ha dictado la Orden 66 y los Caballeros Jedi han sido declarados proscriptos... Yoda decide enfrentar a Palpatine, ya devenido en Darth Sidious.
Obi-Wan Kenobi y Darth Vader sostienen su primer duelo en el planeta volcánico de Mustafar.
Obi-Wan deja lisiado y moribundo a su antiguo discípulo: es el nacimiento de la armadura negra que asolará la galaxia...
Anakin hace un último intento para convencer a Padmé: ambos pueden derrotar a Palpatine y reinar en la galaxia como marido y mujer...
La rebelión está en marcha y ya se puede vislumbrar «una nueva esperanza»...
Ya no existe el joven padawan...
...ha nacido Darth Vader.
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©
Horacio Moreno
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